Santa Sofía
Sultanahmet
Basílica bizantina del siglo VI, mezquita otomana, museo y de nuevo mezquita desde 2020. Su cúpula sigue sorprendiendo quince siglos después. Respeta los horarios de oración y el código de vestimenta.
N.º5 de las más visitadas
Estambul es la única gran ciudad del mundo repartida entre dos continentes. El estrecho del Bósforo la divide entre Europa y Asia, y cruzarlo en ferry al atardecer, entre gaviotas y minaretes, es una de esas experiencias que justifican un viaje entero.
Fue Bizancio, luego Constantinopla y finalmente Estambul, y durante más de 1.500 años capital de tres imperios: el romano, el bizantino y el otomano. Pocas ciudades acumulan tantas capas de historia visibles a la vez: iglesias bizantinas convertidas en mezquitas, palacios de sultanes, cisternas romanas bajo el suelo y bazares que llevan siglos en funcionamiento.
La península histórica, Sultanahmet, concentra los monumentos más famosos a pocos minutos a pie entre sí. Al otro lado del Cuerno de Oro, Beyoğlu y Gálata son la ciudad europea del siglo XIX, con tranvías, pasajes, cafés y vida nocturna. Y en la orilla asiática, barrios como Kadıköy muestran el Estambul más cotidiano y joven.
La gastronomía es otro motivo para venir: desayunos turcos interminables, bocadillos de pescado junto al puerto, meze en tabernas con vistas al Bósforo, dulces bañados en almíbar y té servido a todas horas en pequeños vasos de cristal.
Estambul es intensa, ruidosa y enorme, con más de 15 millones de habitantes, pero también acogedora. Los gatos callejeros se pasean por todas partes cuidados por los vecinos, los vendedores de simit recorren las calles al amanecer y la llamada a la oración marca el ritmo de la ciudad cinco veces al día.
Sultanahmet
Basílica bizantina del siglo VI, mezquita otomana, museo y de nuevo mezquita desde 2020. Su cúpula sigue sorprendiendo quince siglos después. Respeta los horarios de oración y el código de vestimenta.
Sultanahmet
Mezquita del Sultán Ahmed, famosa por sus seis minaretes y los azulejos azules de Iznik de su interior. Entrada gratuita fuera de los rezos.
Sultanahmet
Residencia de los sultanes otomanos durante casi 400 años. No te pierdas el harén, el tesoro y los patios con vistas al Bósforo. Reserva media jornada.
Sultanahmet
Depósito de agua bizantino con 336 columnas, iluminado de forma espectacular. Fresco en verano y muy fotogénico.
Beyazıt
Laberinto cubierto de alfombras, lámparas, joyas, cerámica y especias. Piérdete, bebe un té con los comerciantes y regatea con buen humor.
Eminönü
Mercado de especias, frutos secos, delicias turcas y té junto al puerto de Eminönü. Más pequeño y manejable que el Gran Bazar.
Fatih
Obra maestra del arquitecto Sinan en lo alto de una colina. Menos concurrida que la Mezquita Azul y con vistas magníficas al Cuerno de Oro.
Beyoğlu
Torre medieval genovesa con un mirador circular. Las callejuelas de alrededor están llenas de cafés y tiendas de diseño.
Beyoğlu
Calle peatonal recorrida por un tranvía rojo histórico, con pasajes decimonónicos, librerías, tiendas y bares.
Beşiktaş
Palacio otomano del siglo XIX de estilo europeo, junto al Bósforo, con una lámpara de cristal de Bohemia de más de cuatro toneladas.
Orilla asiática
Barrio vivo y local con mercado de pescado, cafés, tiendas de discos y bares. Se llega en un ferry de 20 minutos desde Eminönü.
Quesos, aceitunas, tomate, pepino, huevos, miel, kaymak, pan y té sin parar. Un ritual que se alarga toda la mañana.
Bocadillo de caballa a la parrilla con cebolla y lechuga, vendido junto al puerto de Eminönü.
Carne de döner sobre pan de pita, bañada en salsa de tomate y mantequilla caliente, con yogur.
Pequeños platos fríos y calientes para compartir, desde hummus y berenjena hasta pulpo y dolmas.
Capas de masa filo con pistacho o nuez bañadas en almíbar. Pruébala en Karaköy Güllüoğlu.
Rosca de pan cubierta de sésamo que se vende en carritos por toda la ciudad. El desayuno rápido de los estambulíes.