Torre Eiffel
Champ de Mars
Súbela al atardecer y quédate a ver cómo centellea durante unos minutos al dar cada hora por la noche. Reserva entrada online; si tienes energía, subir andando al segundo piso es más barato.
N.º9 de las más visitadas
París es la ciudad que ha inventado buena parte de lo que entendemos por viajar: pasear sin rumbo, sentarse en una terraza a mirar pasar la gente, entrar en un museo solo para ver un cuadro y acabar cenando en un bistró donde el camarero no tiene prisa.
Su trazado actual nace de la gran reforma del barón Haussmann en el siglo XIX, que abrió los bulevares, creó parques y unificó las fachadas de piedra clara con balcones de hierro que hoy la hacen reconocible al instante. Pero bajo esa armonía hay siglos de historia: la Île de la Cité medieval, los palacios reales, las revoluciones y las exposiciones universales que dejaron la Torre Eiffel.
La ciudad se organiza en veinte distritos, los arrondissements, que se enrollan en espiral desde el centro. El Sena la divide en la orilla derecha, más monumental y comercial, y la izquierda, históricamente intelectual y bohemia, con el Barrio Latino y Saint-Germain.
Más allá de la Torre Eiffel y el Louvre, la París que se recuerda está en los barrios: las cuestas y escalinatas de Montmartre, las librerías del Barrio Latino, los patios escondidos y las boutiques de Le Marais, el canal Saint-Martin en una tarde de verano o los mercados de barrio un domingo por la mañana.
Es una ciudad para comer bien a cualquier nivel: croissants recién hechos en la panadería de la esquina, quesos y vinos en una cave, menús de mediodía asequibles en bistrós de toda la vida y, para una ocasión especial, algunos de los restaurantes más influyentes del mundo.
Champ de Mars
Súbela al atardecer y quédate a ver cómo centellea durante unos minutos al dar cada hora por la noche. Reserva entrada online; si tienes energía, subir andando al segundo piso es más barato.
1.er distrito
El museo más visitado del mundo, con la Gioconda, la Victoria de Samotracia y la Venus de Milo. Reserva franja horaria y elige dos o tres departamentos: es imposible verlo entero en un día.
Île de la Cité
Reabierta en diciembre de 2024 tras el incendio de 2019, con su interior restaurado y más luminoso que nunca. La entrada es gratuita.
Île de la Cité
Capilla gótica del siglo XIII cuyas paredes son prácticamente vidrieras. Ve en un día soleado.
18.º distrito
Colina de artistas con callejuelas, viñedos y la basílica blanca del Sagrado Corazón, desde cuya escalinata se ve toda la ciudad gratis.
7.º distrito
Impresionistas y postimpresionistas (Monet, Renoir, Van Gogh, Degas) en una antigua estación de tren. Mira a través del gran reloj de la última planta.
3.er y 4.º distrito
Barrio de palacetes, galerías, tiendas de diseño y falafel en la rue des Rosiers, con la plaza de los Vosgos como joya.
8.º distrito
Sube a la terraza del arco para ver las doce avenidas que salen en estrella. Mejor al atardecer.
6.º distrito
El jardín favorito de los parisinos, con sillas verdes, fuentes y el Senado de fondo.
5.º distrito
Calles universitarias, la Sorbona, librerías como Shakespeare and Company y el Panteón, donde reposan figuras como Victor Hugo y Marie Curie.
10.º distrito
Canal con puentes de hierro y esclusas, lleno de gente joven sentada junto al agua en las tardes de verano.
El desayuno parisino por excelencia. Busca las panaderías con el cartel de 'artisan boulanger'.
Filete con patatas fritas y salsa, el clásico de bistró.
Sándwich gratinado de jamón y queso con bechamel. Con un huevo encima se llama croque-madame.
Pide una tabla en un bar de vinos o compra en una fromagerie para hacer picnic junto al Sena.
Dulces o saladas (galettes de trigo sarraceno). Hay creperías bretonas excelentes en Montparnasse.
París tiene algunas de las mejores pastelerías del mundo: prueba un éclair, un paris-brest o un mille-feuille.