Templo Senso-ji
Asakusa
El templo más antiguo de Tokio, con la gran puerta Kaminarimon y su farol rojo gigante. La calle Nakamise, que lleva hasta él, está llena de puestos de dulces y recuerdos.
N.º14 de las más visitadas
Tokio es la mayor área metropolitana del mundo y, sin embargo, se siente sorprendentemente ordenada, tranquila y segura. Rascacielos de neón y santuarios de madera, trenes que llegan al segundo y callejuelas de bares diminutos conviven con total naturalidad.
Hasta 1868 se llamaba Edo y era la sede del shogunato Tokugawa. Con la Restauración Meiji se convirtió en capital imperial y cambió su nombre por Tokio, 'capital del este'. Fue destruida casi por completo por el terremoto de 1923 y por los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, y renació como una metrópolis moderna.
Más que una ciudad, Tokio es un conjunto de barrios con personalidad propia: Shinjuku, con sus rascacielos y su vida nocturna; Shibuya, con el cruce más famoso del mundo; Harajuku, cuna de la moda juvenil; Asakusa, el Tokio tradicional; Akihabara, el paraíso del anime y la electrónica; y Ginza, el lujo.
Es la ciudad con más estrellas Michelin del mundo, pero también se come de maravilla por muy poco: ramen en barras minúsculas, sushi de cinta, menús del día en restaurantes de barrio y la sorprendente comida de las tiendas de conveniencia.
La primavera, con los cerezos en flor a finales de marzo o principios de abril, y el otoño, con los arces rojos en noviembre, son las mejores épocas para visitarla. El verano es caluroso y húmedo, y el invierno frío pero soleado.
Asakusa
El templo más antiguo de Tokio, con la gran puerta Kaminarimon y su farol rojo gigante. La calle Nakamise, que lleva hasta él, está llena de puestos de dulces y recuerdos.
Shibuya
El paso de peatones más famoso del mundo. Obsérvalo desde arriba en el mirador Shibuya Sky o en las cafeterías que dan al cruce.
Harajuku
Santuario sintoísta dedicado al emperador Meiji, rodeado de un bosque en plena ciudad. Con suerte verás una boda tradicional.
Harajuku
Moda juvenil, crepes, tiendas extravagantes y, a un paso, la elegante avenida Omotesando.
Shinjuku
Uno de los parques más bonitos de la ciudad, con jardines japonés, francés e inglés. Espectacular con los cerezos.
Shinjuku
Callejones de bares diminutos y puestos de yakitori humeantes. La esencia del Tokio nocturno.
Tsukiji
Aunque la lonja se trasladó a Toyosu, el mercado exterior sigue lleno de puestos de sushi, tortilla japonesa y marisco. Ve para desayunar.
Toyosu
Museo de arte digital inmersivo donde caminas descalzo entre agua, luces y flores. Reserva con antelación.
Oshiage
La torre más alta del mundo, con miradores a 350 y 450 metros. En días despejados se ve el monte Fuji.
Ueno
Parque con templos, estanques y los principales museos, incluido el Museo Nacional de Tokio, con la mejor colección de arte japonés.
Chiyoda
Los jardines del este del palacio, con restos del antiguo castillo de Edo, son de acceso gratuito.
Chiyoda
La meca del anime, el manga, los videojuegos y la electrónica, con salones recreativos y cafés temáticos.
Desde el sushi de cinta más económico hasta barras de alta cocina. Pruébalo fresco en Tsukiji o Toyosu.
Fideos en caldo de cerdo, soja, miso o sal. Muchos locales funcionan con máquina de tickets a la entrada.
Marisco y verduras rebozados en una masa ligerísima. Mejor en barra, recién frito.
Brochetas de pollo a la brasa que se toman con cerveza en las callejuelas de Shinjuku o Yurakucho.
Especialidad de Tokio parecida al okonomiyaki pero más líquida, cocinada en una plancha en la mesa. Ve a Tsukishima.
Triángulos de arroz rellenos que venden las tiendas de conveniencia. Baratos, variados y sorprendentemente buenos.